lunes, mayo 28, 2007

Chip PersonaL

¿Alguien quiere otro whisky?; esa es la típica situación donde dos o más personas pueden responder al mismo tiempo la misma palabra u oración. Cuando era más chica y pasaba algo por el estilo, enseguida, el o la más rápida de los involucrados decía “Chip personal”. La simultaneidad.

Cuando estoy muy aburrida me pongo a jugar sola a eso. “Sola”, en realidad juego con alguien pero en silencio. Por ejemplo: si estoy caminando, y ya me cansé de jugar a pisar el límite de las líneas de las baldosas, entonces me dedico a copiarle el paso a mi acompañante. Me sincronizo con su andar, pie derecho y pie izquierdo, a la misma vez, ejercicio que requiere un alto grado de concentración para que sea perfecto.

Algo parecido improviso cuando no me puedo dormir, o cuando me desperté muy temprano y quiero volver a soñar. Me abrazo a él por detrás, rodeando cada centímetro de su cuerpo y entonces logro sincronizar nuestras respiraciones. A la misma vez, como una ola y alguien que la salta., concentrada en algo más divertido que contar ovejitas.

miércoles, mayo 23, 2007

Al que madruga Dios lo ayuda

Era la nube de la Pantera Rosa, y se le encaprichó elegirme cinco minutos antes de que llegara al laburo. Gotas congeladas, gruesas, molestas, que empezaron a caer durante mi complicado pedalear y se marcharon cuando llegué a destino.

Si me hubiera levantado a la hora debida jamás hubiera sucedido. Y es que me dormí 20 minutos de más, suficiente para que el Señor se olvidara de mi.

miércoles, mayo 16, 2007

Difícil por 100 pesos

Rápido, lo más rápido posbile. Pero yo ya lo sabía, le había visto la cara. Había bajado los brazos antes de embarcarme. Es que ellos tienen sus códigos. A pesar de ser un servicio para pocos, uno ni siquiera puede elegirlo, él te elige a vos. Cuántas veces he tenido que ser testigo de peleas absurdas entre tacheros... ¡este pasajero me toca a mi, ladrón!!! Y a uno que ni le importa, que lo único que quiere es irse. Encima, en ese reparto sinsentido, cuando el derecho de elección debería tenerlo el consumidor, uno puede salir perdiendo. Un tachero pocas luces, un auto que suena, que se yo...

El hecho es que me había dormido 50 minutos de más, no podía darme el lujo de hacerme la que esperaba un ómnibus para ver si de repente pasaba el concord tachero.

Se lo dije apenas subí, fui clara. Pero mis palabras parecen haber sido dichas a un sordo. Demoré más que nunca. Me salió más caro que si me hubiera dormido un fin de semana.

Encima dudó qué camino hacer, escuchaba a Cotelo a todo volumen; el tipo paseaba por la ciudad mientras yo lamentaba que no exisiteran los teletransportadores.

Lento, todo leeeento. Podía ver las arrugas de los árboles, las expresiones de los peatones, podía ver todo, todo lo que no me interesaba. Yo quería flashes, velocidad, adrenalina. Despertarme con el viento golpeando mi cara. Yo quería un poco de acción.