La culpa me mata. Y no necesariamente tengo que haber hecho algo horrible, espantoso. No, todo lo contrario. Siento culpa incluso cuando hago las cosas bien. Siento culpa si dije algo lindo, porque pienso que capaz obligo a la otra persona a decir lo mismo, o que capaz la presiono, porque no siente lo mismo y no es capaz de decirlo. Siento culpa si me comí ochocientos quilos de algo, de cualquier cosa, porque no es bueno, porque atento contra mi estética. Siento culpa si le hablé mal a un compañero de trabajo, porque aunque se lo mereciera, a los cinco minutos me empiezo a quemar la cabeza y siento que fui agresiva, y que hay otras muchas formas de decir lo mismo con altura. Y así yo solita doy vuelta la tortilla, y no doy lugar a recibir. Con este mecanismo patético de defensa, de querer estar bien con todos, de dejar el orgullo a un costado (porque aprendí de niña que el orgullo es lo peor que puede existir en el planeta), con este mecanismo sufro. Porque sí, se trata de un ida y vuelta, acción reacción, de estar realmente segura de que hice las cosas como en ese momento las sentí, pensando en mí un poquito más que en los demás.
domingo, noviembre 26, 2006
dEs-ApreNdieNdO
La culpa me mata. Y no necesariamente tengo que haber hecho algo horrible, espantoso. No, todo lo contrario. Siento culpa incluso cuando hago las cosas bien. Siento culpa si dije algo lindo, porque pienso que capaz obligo a la otra persona a decir lo mismo, o que capaz la presiono, porque no siente lo mismo y no es capaz de decirlo. Siento culpa si me comí ochocientos quilos de algo, de cualquier cosa, porque no es bueno, porque atento contra mi estética. Siento culpa si le hablé mal a un compañero de trabajo, porque aunque se lo mereciera, a los cinco minutos me empiezo a quemar la cabeza y siento que fui agresiva, y que hay otras muchas formas de decir lo mismo con altura. Y así yo solita doy vuelta la tortilla, y no doy lugar a recibir. Con este mecanismo patético de defensa, de querer estar bien con todos, de dejar el orgullo a un costado (porque aprendí de niña que el orgullo es lo peor que puede existir en el planeta), con este mecanismo sufro. Porque sí, se trata de un ida y vuelta, acción reacción, de estar realmente segura de que hice las cosas como en ese momento las sentí, pensando en mí un poquito más que en los demás.
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