lunes, junio 25, 2007

GaJes del ViciO

Como la mayoría de los trabajadores fumadores, después del decretazo, me he hecho más compinche de mi smoking partner, y he tenido la suerte de que sea una persona muy admirable. Una mujer que puede pasar desapercibida pero que probablemente sea de las más interesantes del salón.

Por lo general nuestra guarida es la azotea del laburo, aunque bien temprano, cuando hay poca gente, en ese momento donde se prepara el mate, solemos dar las primeras pitadas en la cocina.

Hace un tiempo, como a mi se me habían acabado los cigarros, le invité a fumar camino al kiosco, y bueno, como había poco que hacer me acompañó. Era otoño, un día frío pero no congelado gracias a EL rayo de sol que lograba colarse entre las nubes. Fumamos en la esquina iluminada, tranquilas, imaginándonos que estábamos en otra ciudad, que éramos otras personas.

Como todo lo bueno tiene su fin, a los cinco minutos volvimos a la realidad. Ella a su oficina, yo a la mía.

De vuelta frente al monitor. Y de repente una fragancia extraña comenzó a invadir mi olfato. Lo consulté y me lo confirmaron: había olor a quemado. Empecé a buscar algo en llamas, algún cable de las computadoras, el aire acondicionado…

De repente me agaché para ver las conexiones bajo el escritorio, parecía que era ahí la cuestión. Vi humo. De acá sale humo, les dije a mis compañeros, ya bastante más alterada. Se acercaron y fueron hacia el mismo lugar donde yo. Pero algo no andaba bien.

Cuando yo me alejaba olor y humo venían conmigo. Seeh… me había salido mejor que a un dibujito animado.

Tic - tac - toc - toc… cayó la ficha, y también la colilla, que estaba en el dobladillo de mi pantalón.

6 comentarios:

A moonclad reflection dijo...

jjeje....Prohibido Fumar!

YosoyineS dijo...

Uuuuhhh, esa es fea. La misma que cuando lo tirás al cigarro por la ventanilla del auto y cae adentro.

Jajaja, que salado. Yo como también fumo, te entiendo. Aparte acá en Uruguay estamos en la misma con el Decreto. Que manera de joder la existencia de uno.

FILOTOPIA dijo...

Qué épocas felices en las que después de comer en un restaurante podías prenderte el cigarrito, en el que con tu trago podías degustar ese maravilloso humo, en vez de agarrarse la gripe por ir a fumar en el frío afuera...
Tu accidente no hubiera ocurrido si el escritorio hubiera sido dotado de un cenicero, como en esos bellos tiempos...

Matilde dijo...

Las ansias del pucho, de ese vicio Primor, mirá a lo que te llevan!!
Espero no hayas salido lastimada...
Besos, Lisa

Piyuj dijo...

Se ve que es brevo lo del cigarro, yo por suerte la vivo de afuera, si me agarro frio cuando acompaño a alguien que fuma para quedarme charlando o algo. La verdad que se hace cada vez más cuesta arriba el vicio :P.

Saludos

primor dijo...

Prohibido fumar... uf, ese cartel està por todos lados, y en muchos lugares por mero compromiso... en fin.
Igual, la tragedia fue màs una suerte de torpeza que de fumadora. Corrìa el año 2002, iba en bici a facultad, y cuando llego mi dobladillo estaba incendiado. La causa: una colilla que alguien tirò desde la ventana de su auto fue a caer justo ahí (?!!!?). Capaz que el tema es el dobladillo...
Cuesta arriba... see, dícelo a mi bolsillo.