jueves, abril 03, 2008

Zapatos plateados

El otoño ya es realidad. Llegó y dijo presente: "Acá estoy, pude con el calentamiento global, sigo siéndole fiel al almanaque"

Preparémosnos para despedir a la ropa de verano, aquella liviana, chiquita. El fresco ya se empezó a sentir por las tardes noches. Pero aún me niego a cerrar ventanas. Adoro las brisas, sean ellas cálidas o un poco más frías.

Habrà que volver a buscar sacos, abrigos, camperas. A revolver roperos, cambiar la ropa de lugar. Abrazarse al ser amado, sumar temperaturas. Calentarse con ese pequeño rayo de sol que sobrevive y arde. Disfrutarlo en su modo otoñal.

Zapatos plateados. Estoy segurísima de que devolví esos zapatos. Esos que me prestó una amiga para ir a un casamiento. Repaso los hechos, y recuerdo el momento en que volvieron a los pies de su dueña.

Pero en ese revolver ropero buscando sacos para adaptarme a la incipiente estación no pude salir del perplejo. Esos tacos preciados y plateados estaban ahí, hibernando.

Repaso los hechos, repaso. Y dudo. Dudo en mi memoria, en si fue sueño luego realidad, o sueño

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