jueves, marzo 22, 2007

Un personaJE

Decía que no podía dejar de fumar porque el médico le había dicho que si lo hacía le venía un cáncer.

Sus osadías de joven las conozco únicamente por sus cuentos. Nació en Entre Ríos, y allá, en Argentina, trabajaba en una chacra donde cuidaba a los hijos de los famosos. Me contó que Carlitos Menem, antes de subir al helicóptero, le dijo: “Ángela, me parece que me quieren matar”.

Tendría quince o dieciséis años, ingenua sí, pero bastante grande como para creer en la mayoría de sus cuentos. Estaba mirando la tele en el living, sola, Almorzando con Mirtha Legrand para ser más exacta. Eran aquellos tiempos donde tener televisión por cable era de adelantados, aquellos tiempos donde Mirtha era el clásico del mediodía. Ángela se acercó y me dijo: “mirala, tanto criticaba mi corte de pelo y ahora se peina igual”.

Así hablaba Ángela, ba, habla, porque sigue viva, y, según mi hermana, cada vez con más anécdotas. Hace como dos años que no la veo, pero sigue trabajando en mi casa de hija. Hasta ahora nunca pude decidir si estaba loca o iluminada. Ella transformaba la realidad a piacere, como una genuina forma de sobrevivir.

8 comentarios:

CALM dijo...

Que tristeza: nunca le pude perdonar a mi Ángela que traicionara a mi madre por un puñado de dolares. Todo lo bueno que hizo quedo ensangrentado con verde en mi memoria. Ella tmb es un personaje. Otro bonito post.

primor dijo...

Muy triste que una "Ángela" te haga eso...

A mi me pasó, pero era otra la realidad. Ya en lo de mi abuela, hacía uno par de meses que vivía con ella, una señora que iba a limpiar, una señora de esas que mi abuela conoció porque venía a pedir comida y ropa, me robó. Abrió el cajón de mi escritorio y se atrevió a agarrar mis ahorros. Tres meses sirviendo comida y gastando poco para que alguien así, sin más nada, venga y te lo saque.

Era muy obvio que había sido ella. No había otra posibilidad. La llamé, le dije si no había visto la plata (US$ 70 y 70 euros), y me dijo que no. La llamé de nuevo y me dijo que su hija de 4 años, que solía tomar la merienda con mi abuela, había estado jugando con los billetes.

En fin... dichos, entredichos. Llegó a mi casa esa misma noche, y después de unos minutos saca de su bolsillo un billete de US$ 20 recortado en ochocientos pedacitos... la nena se puso a jugar y lo rompió me dijo...
¿¿¿Y dónde están los demás???... "no sé"... recuerdo que empecé a alterarme más de lo que me hubiera gustado.

Al rato vino la policía y se la llevó. Y al otro rato ya estaba caminando por el barrio. Ella me lo había advertido: "no me importa que llames a la policía, mi viejo es un 222".

CALM dijo...

Que amargura la historia de esta otra otra Ángela. Beso.

primor dijo...

Un bajón total.. pero no contó ninguna historia de su Ángela, que más allá del ingrato episodio de la tentación (vaya a saber uno porqué lo hizo) deben haber buenas anécdotas... rescatemos Calm

CALM dijo...

Todo el mundo siempre la amo, ella es muy querible, es del campo y en el campo esta ahora, en una chacrita por la que luchó toda su vida, contra un marido borracho y un hijo holgazán.
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Un día mí madre se dio cuenta que a mi padre no lo cambiaba ni Dios, tardo como 11 años, pero mi madre lo que pasa era la persona correcta menos correcta del mundo.

Y se fue de casa, y con ella se llevó a su aliada, mí Ángela que tenía bastante del corazón de los tres nenes que eramos nosotros. Es que crecimos con sus domingos de empanadas. Y como todos sabemos, el estomago es un buen camino, más para el estomago que yo tenía en aquel entonces.

Mamá estaba muy desiquilibrada, muy, y necesitaba a Ángela tanto como nosotros o más.

Un día Papá Billete se plantó en Horacio Quiroga y se compró a Ángela, sabía que de esa manera, nos tenía un poquito más a nosotros. El golpe fue tremendo y es horrible consolar a una mujer que es tu madre.

Mamá luego no duró más que unos meses.

Y es así que a Ángela, nunca más pude quererla.

primor dijo...

Sabes lo que creo yo... que a veces, de esas experiencias de mierda que nos tocaron se puede rescatar algo, capaz lo más impensable. Es que esos sinsabores forman parte de lo que hoy somos nosotros. Te quedó un relato maravilloso, de verdad. Quizá pueda servir como generador de un guión,... no sé... vaya una a saber de qué. NO podemos evitar nuestro pasado, existe, y a pesar de él, estamos vivos... por algo será...
Hay que res ca tar. La escritura, el arte.. así terminamos transformando algo feo en lindo, y también lo terminamos entendiendo.

(...) "Mi padre es el mejor de todos, él siempre hace las cosas bien, lo que pasa es que tiene mala suerte": el mismo pensamiento lo tuve durante casi mis 20 primeros años de vida. Hasta que un día era demasiado casual, y, aunque ya me lo había cuestionado alguna vez (con mucha culpa), pude dejar de sentir miedo por dejar de pensar que mi viejo era perfecto. (...)

CALM dijo...

Rescatar esta bien, pero siento que es una palabra que solo puede salvar una pierna, un brazo. El pasado queda mutilado.

La palabra maravilloso maravillosa, te lo dice una persona que ha luchado por que la palabra hermosa se escape de esa carcel de letras en la que se encontraba. Gracias por recordármela.

primor dijo...

De nada... pero quiero aportar otro punto de vista, con permiso.

Para mí el pasado forma parte de lo que somos. Por lo que nos gustó y lo que odiamos, por lo que nos animó y por lo que nos defraudó. Por esos sueños que tanto añoramos. El pasado. Aceptar el pasado es poder mirar hacia delante sin miedo. Es poder.

Me parece que cuando escribís del pasado Calm, hay algo más allá de un simple relato... Pero bueno... tantos entendidos como entendedores... rescatenlossss