Ver esa foto me cambió la cara, me deprimió. No pude seguir disfrutando de la misma forma. La miré una, dos, tres, cuatro veces, intentando encontrar algún indicio de aquella imagen que añoraba. Pero cuanto más la miraba, más me deprimía. No descubría nada de eso, sino todo lo contrario. Y más nostalgia tenía.
lunes, mayo 26, 2008
Locura ordinaria
Aquella foto me decía todo lo que no quería escuchar. Me ví adulta, en un cumpleaños de adultos. La juventud ya no regodeaba mis mejillas, y aquellas expresiones frescas se habían vuelto significativamente curtidas.
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3 comentarios:
Soy nuevo por tu blog y me encantó la mezcla de cosas que tenés. Me gustó mucho el post de los piojos, y me encantó que pasaras de algo gracioso a algo nostálgico como esto.
Me pasa lo mismo que a vos, y eso que soy un pendejo. Mirar fotos me deprime bastante, porque encuentro personas que solìan ser amigas y ahora no tengo ni puta idea de donde están, lo que me hace pensar en buscarlos, pero a su vez, sé que es dificil, y que cambiaron totalmente.
Pasaré más seguido por acá.
Saludos
Opa! Muchas gracias! las fotos.. que tema.... a mi en realidad las fotos me encantan, y las viejas son mis preferidas. Poder disfrutar la nostalgia es un placer de la vida. El tema con la cámara digital... los pro y los contra de la evolución.. El instante instantáneo en el que uno a veces se vé y no se gusta, cuando ese reflejo no se conecta con nuestro espejo interno. Los amigos añorados, búsquelos, capaz alguno cambió como usted.
Saludos, y bienvenido
Yo te quiero mucho chiquita. En era reflex o digital.
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